DE
JORGE BUCAY
el duelo es el doloroso proceso normal de elaboración de una perdida, tendiente a la adaptación y armonizacion de nuestra situación interna y externa frente a una nueva realidad, elaborar el duelo significa ponerse en contacto con el vació que ha dejado la perdida de lo que no esta, valorar su importancia y soportar el sufrimiento y la frustración que comparta su ausencia.
convencionalmente podríamos decir que un duelo se ha completado cuando somos capaces de recordar lo perdido sintiendo poco o ningún dolor, cuando hemos aprendido a vivir sin el, sin ella, sin eso que no está. cuando hemos dejado de vivir en el pasado y podemos invertir de nuevo toda nuestra energía en nuestra vida presente y en los vivos a nuestro alrededor.
estas son algunas de las sensaciones corporales que sienten los que están de duelo. es el llamado duelo del cuerpo.
1.-NAUSEAS
2.-PALPITACIONES
4.- FATIGA
5.-.-OPRESIÓN EN LA GARGANTA
6.-SENSACIÓN DE FALTA DE AIRE
7.-DOLOR EN LA NUCA
8.-PUNZADAS EN EL PECHO
9.-NUDO EN EL ESTOMAGO
10.-PERDIDA DE FUERZA
11.-DOLOR DE CABEZA
12.-DOLOR DE ESPALDA
13.-PERDIDA DE APETITO
14.- TEMBLORES
15.-HIPERSENSIBILIDAD AL RUIDO
16.-DIFICULTAD PARA TRAGAR
17.-OLEADAS DE CALOR
18.-INSOMNIO
19.-VISIÓN BORROSA
y estas son las conductas mas habituales después de una pérdida importante
LLORAR
SUSPIRAR
BUSCAR Y LLAMAR AL SER QUERIDO QUE YA NO ESTA
QUERER ESTAR SOLO, EVITAR A LA GENTE
DORMIR POCO O EN EXCESO
DISTRACCIONES, OLVIDOS, FALTA DE CONCENTRACIÓN
SOÑAR O TENER PESADILLAS
FALTA DE INTERÉS POR EL SEXO
NO PARAR DE HACER COSAS O APATÍAS.
Recomendaciones para recorrer el camino de las lagrimas (y sobrevivir)
1.- Permitirse estar de duelo.
date permiso de sentirte mal, necesitado, vulnerable....
puedes pensar que es mejor no sentir dolor, o evitarlo con distracciones y ocupaciones pero, de todas manera, con el tiempo lo mas probable es que el dolor salga a la superficie.
mejor es ahora. acepta que posiblemente no estés demasiado interesado en tu trabajo ni en lo que pasa con tus amistades durante un tiempo, pero métete en el duelo con todas sus consecuencia. Tu vida será diferente mientras recorres este camino, muy probablemente tendrás que cambiar transitoriamente algunos hábitos, seguramente te sientas vació....
permítete sentir el dolor plenamente porque el permiso es el primer paso de este camino y ningún camino se termina si antes no se comienza a recorrerlo.
2.- Abrir tu corazón al dolor:
Registra y expresa las emociones que surjan, no las lagrimas
no te hagas el fuerte, no te guardes todo para adentro. con el tiempo el dolor ira disminuyendo, si hay algo que opera siempre aliviando el trayecto es justamente encontrar la forma y darse el permiso de sentir y expresar el dolor, la tristeza, la rabia, el miedo por lo perdido.
recorrer el camino de punta a punta es condición para cerrar y sanar las heridas. y este camino se llama el camino de las lagrimas. permítete el llanto.
te mereces el derecho de llorar cuanto sientas. Posiblemente sufriste un golpe brutal, la vida te sorprendió, los demás no supieron entender, el otro partió dejándote sola/lo, nada mas pertinente que volver a nuestra vieja capacidad de llorar nuestra pena, de berrear nuestro dolor, de moquear nuestra impotencia. No escondas tu dolor, compartir lo que esta pasando con tu familia y tus amigos de confianza.... llorar es tan exclusivamente humano como reír. El llanto actúa como una válvula liberadora de la enorme tensión interna que produce la perdida, podemos hacerlo solos si esa es nuestra elección, o con nuestros compañeros de ruta para compartir su dolor, que no es otro que nuestro mismo dolor. cuando las penas se comparten su peso se divide. cuando el alma duele desde adentro no hay que mejorar estrategia que llorar. No te guardes todo por miedo a cansar o molestar. busca a aquellas personas con las cuales puedes expresarte tal como estas. nada es mas impertinente y perverso que interrumpir tu emoción con tus estúpidos condicionamientos de tu supuesta fortaleza protectora del prójimo.
3.- Recorrer el camino requiere
tiempo.
Dicen que el tiempo lo cura todo. Pero
cuidado, el tiempo solo quizás no alcance. Lo que realmente puede ayudar es lo
que cada uno hace con el tiempo.
NO te hagas expectativas mágicas.
Estate preparado para las recaídas. Un suceso inesperado, una visita, un
aniversario, la Navidad te vuelven al principio, es así.
No puedes llorar hoy lo de mañana, ni
seguir llorando lo de ayer Para hoy es tu llanto de hoy, para mañana el de
mañana.
¿Estás utilizando este día para
aceptar que estás de duelo, para reconocer que lo perdido ha muerto y no lo vas
a recuperar?
¿Estás utilizando el día de hoy para
sentir tus emociones intensamente y para expresar el dolor que supone esta
pérdida?
¿Estás utilizando este día para
aprender a vivir sin esa persona querida?
¿Estás utilizando el día para volver a
centrarte en vos mismo?
Viví solamente un día cada día.
4.- Sé amable contigo.
Aunque las emociones que estás
viviendo sean muy intensas y displacenteras (y seguramente lo son) es
importante no olvidar que son siempre pasajeras...Uno de los momentos más
difíciles del duelo suele presentarse después de algunos meses de la pérdida,
cuando los demás comienzan a decirte que ya tendrías que haberte recuperado. Sé
paciente. No te apures. Jamás te persigas creyendo que ya deberías sentirte
mejor. Tus tiempos son tuyos.
Recuerdá que el peor enemigo en el
duelo es no quererse.
5.- No tengas miedo de volverte loco.
Todos podemos vivir sentimientos
intensos de respuesta a la situación de duelo sin que esto te lleve a ningún
desequilibrio La tristeza, la bronca, la culpa, la confusión, el abatimiento y
hasta la fantasía de morir son reacciones habituales y comunes a la mayoría de
las personas después de una pérdida importante o de la muerte de un ser
querido.
Necesitas sentir el dolor y todas las
emociones que lo acompañan: tristeza, rabia, miedo, culpa...Habrá personas que
te dirán: "Tienes que ser fuerte". No les hagas caso.
6.- Aplaza algunas decisiones
importantes.
Decisiones como vender la casa, dejar
el trabajo o mudarte a otro lugar son trascendentes, y se deben tomar en
momentos de suma claridad; dado que un cierto grado de confusión es inevitable
en el recorrido de este camino, sería preferible dejarlas para más adelante.
Con el mismo razonamiento sobre todo
en los primeros tiempo inmediatos a la pérdida no parece conveniente iniciar
una nueva pareja, decidir un embarazo, acelerar un casamiento.
Podríamos lamentarlo después.
hay urgencias que no se pueden
postergar, pero conviene respetar la norma de no cruzar los puentes antes de
llegar a ellos.
7.- No descuides tu salud.
Muchos de los que recorren
el camino están tan ocupados en su proceso interno, están tan atentos a su
sentir penoso que no prestan atención a su propio cuerpo. Pasados los primeros
días puede resultar muy útil que decidas por unas semanas imponerte un horario
para levantarte, un horario para las comidas, una hora para acostarte...y lo
sigas. Aliméntate bien y no abuses del tabaco, del alcohol ni de los
medicamentos. De hecho si para ayudarte en estos momentos fuera necesario tomar
algún medicamento, deberá ser siempre a criterio de un médico y nunca por los
consejos de familiares, amigos y vecinos bien intencionados. De todas maneras
es bueno no deambular
"buscando" el profesional que acepte recetar los psicofármacos para
"no sentir", porque lejos de ayudar puede contribuir a cronificar el duelo.
8.- Agradece las pequeñas cosas.
Es necesario valorar las cosas buenas
que seguimos encontrando en nuestra vida en esta situación de catástrofe.
Sobre todo, algunos vínculos que
permanecen (familiares, amigos, pareja, sacerdote, terapeutas), aceptadores de
mi confusión, de mi dolor, de mis dudas y seguramente de mis momentos más
oscuros. Para cada persona lo que hay que agradecer es diferente: seguridad,
contención, presencia y hasta silencio.
9.- Anímate a pedir ayuda.
No interrumpas tu conexión con los
otros, aunque ellos no estén hoy recorriendo este camino. Necesitás su
presencia, su apoyo, su pensamiento, su atención. Dales la oportunidad a tus
amigos y seres queridos de estar cerca. Todos lo que te quieren desearán
ayudarte, aunque la mayoría no sabe cómo hacerlo.
Algunos tienen miedo de ser
entrometidos. Otros creen que te lastiman si te recuerdan tu pérdida. Necesitás
que te escuchen, no que te den su opinión de lo que deberías hacer, sentir o
decidir. No te quedes esperando su ayuda y mucho menos pretendiendo que
adivinen.
Pedí lo que Necesitás NO es más sabio
ni más evolucionado el que no precisa ayuda, sino el que tiene conciencia y
valor para pedirla cuando al necesita.
10.-Procura ser paciente con los
demás.
Ignora los intentos de algunas
personas de decirte cómo tienes que sentirte y por cuánto tiempo, no todos
comprenden lo que estás viviendo. Amorosamente intentarán que olvides tu dolor,
lo hacen con buenas intenciones, para no verte triste, tenles paciencia pero
no te ocupes de complacerlos. Más bien apartarte un poco gentilmente y busca a
quienes puedan permitirte "estar mal" o desahogarte sin miedo cuando
lo sentís así. De todas.maneras quizás sea mejor que durante un tiempo prestes
más atención a la intensión de quienes te rodean que a lo que dicen en
palabras. A veces los que uno pensaba que serían los mejores compañeros de ruta
no pueden compartir tu momento.
Soportan tan mal el dolor ajeno que
interrumpen tu proceso y retrasan tu paso hacia el final del camino. De todas
maneras, una vez más, no te fastidies con ellos por eso.
11.- Mucho descanso, algo de disfrute
y una pizca de diversión.
Date permiso para sentirte bien, reír
con los amigos, hacer bromas. Es tu derecho y además será de gran ayuda que
busques, sin forzar tu propio ritmo, momentos para disfrutar.
Recuerdá que hasta el ser querido que
no está querría lo mejor para vos.
Los malos momentos vienen por sí
solos, pero es voluntaria la construcción de buenos momentos. Empieza por saber
con certeza que hay una vida después de una pérdida, pretales atención a las
señales y oportunidades a tu alrededor. No las uses si no tienes ganas, pero no
dejes de registrarlas.
12.- Confía en tus recursos para salir
adelante.
Acuérdate de cómo resolviste anteriores
situaciones difíciles de tu vida.
Si quieres sanar tu herida, si no quieres cargar tu mochila con el peso muerto de lo perdido, no basta pues con
esperar a que todo se pase o con seguir viviendo como si nada hubiera pasado.
Necesitás dar algunos pasos difíciles
para recuperarte. NO existen atajos en el camino de las lágrimas.
Vas a vivir momentos duros y emociones
displacenteras intensas en un momento en el que estás muy vulnerable. NO te
exijas demasiado. Respuesta tu propio ritmo de curación y créeme cuando digo
esto: estás en condiciones de afrontar lo que sigue, porque si estás en el
camino, lo peor ya ha pasado.
Confía en vos por encima de todas las
dificultades y si lo haces te garantizo que no te defraudarás. El pensamiento
positivo te transforma siempre en tu propio entrenador.
13.- Acepta lo irreversible de la
pérdida.
Aunque sea la cosa más difícil que has
hecho en toda tu vida,
ahora tenéis que aceptar esta dura
realidad: estás en el camino de las lágrimas y no hay retorno. El camino sólo
sigue hacía adelante. Mientras creas en un pequeño lugarcito que el otro
volverá, que la situación va a volver a ser la que era, que el muerto va a
regresar, nunca terminarás el recorrido.
La muerte siempre llega demasiado
tarde o demasiado temprano. Siempre es un mal momento para que la gente se
muera.
Hablar de tu pérdida, contar las
circunstancias de la muerte, visitar el cementerio o el lugar donde se
esparcieron los restos, todo puede ayudar poco a poco a ir aceptando el hecho
de la pérdida. De hecho , si existe una remota posibilidad de que la pérdida no
sea definitiva, deberás elegir entre seguir esperando y no recorrer el camino o
decidir que es definitiva aunque los hechos permitan una tenue esperanza.
De todas maneras no te dañará haber
recorrido el camino si lo que diste por perdido aparece, pero puede dañarte
mucho seguir esperando lo que nunca sucederá. (Sabemos cuánto más difícil es
aceptar la pérdida de un ser querido si nunca pudiste ver el cadáver o nunca se
recuperó).
Es una gran tentación quedarse
refugiado en la idea de que desde el cielo el otro está y me cuida. No tiene
nada de malo la creencia religiosa de cada uno, al contrario, es un excelente
aliado, pero cuidado con utilizarla para minimizar su desaparición física.
Cuidado con llegar a creer que entonces no necesito hacer el duelo.
14.- Elaborar un duelo no es olvidar.
El proceso de duelo permite buscar
para tu ser querido el lugar que merece entre los tesoros de tu corazón.
Es poder pensar en él, y no sentir ya
ese latigazo de dolor.
Es recordarlo con ternura y sentir que
el tiempo que compartiste con él o con ella fue un gran regalo.
Y esto es cierto para todas las
pérdidas. La elaboración permite darle un sentido a todo lo que has vivido
hasta aquí con lo ausente.
Es entender con el corazón en la mano
que el amor no se acaba con la muerte.
15.- Aprende a vivir de
"nuevo"..Hacer el duelo significa también
aprender a vivir sin algo, sin alguien, de otra forma.
Es aprender a tomar nuevas decisiones
por vos mismo, aprender a desempeñar tareas que antes hacía otro, aprender
nuevas formas de relación con la familia y los amigos, aprender a vivir con
algo menos. A veces este aprendizaje no incluye a otros, el duelo es aprender a
vivir sin esa capacidad que he perdido. La experiencia es muchas veces un
maestro muy cruel.
16.- Céntrate en la vida y en los
vivos.
Llega un momento en que sabes que es
necesario soltar el pasado. La vida te espera llena de nuevas posibilidades.
No hay nada malo en querer disfrutar,
en querer ser feliz, en querer establecer nuevas relaciones... En el caso de la
pérdida de una pareja, no hay motivo para avergonzarse si aparece de nuevo el
deseo sexual. En realidad, el corazón herido cicatriza abriéndose a los demás.
El duelo es establecer que lo muerto queda afuera pero mi vida continúa.
Una adolescente escribió a su madre
después de perder a su padre: "Existen otras personas a las que amar, y
eso no significa que quiero menos a mi papá".
17.- Definí tu postura frente a la
muerte.
La idea de "qué significa
morirse" es tan teórica que vivencialmente puede ser diferente para cada
uno. Lo que
importa no es coincidir en una
posición respecto a al muerte sino establecer que es una de las cosas que cada
uno debe tener definidas. Hay muchos temas que pueden estar sin resolver, pero
hay cuatro o cinco que es necesario tener "acomodados":
* la identidad sexual.
* la posición filosófica.
* la relación con los padres.
* el proyecto de vida.
* y la postura frente a la muerte.
¿Qué sucede después de la muerte?
¿Cómo lo van a saber si nadie lo sabe?
No importa cuál sea tu postura, les
puedo asegurar que después de la muerte va a pasar lo que ustedes creen que va
a pasar.
En el fondo lo mismo da..Si ustedes
creen que se van a reencarnar, está bien; si creen que se van al cielo o al
infierno, está bien; si ustedes creen que no hay nada más, está bien. Lo que
sea que crean, está bien.
Pero tienen que tener una posición
tomada.
Le preguntaron a Woody Allen, una vez,
si él creía que había vida después de la muerte. Allen contestó que no sabía,
que estaba muy ocupado tratando de saber si podía vivir un poco antes de morir.
18.- Vuelve a tu fe.
Algunas cosas simplemente no son para
ser manejadas por uno solo. Incluso toda la ayuda que podéis tener puede no
proporcionar la comodidad que realmente se necesita para sostener lo que
sucedió.
Muchas personas encuentran que llevar
estos problemas a Dios es una manera tranquilizadora de aligerar la carga que
hace que el corazón les pese.
Después del primer momento donde la
furia tiene a Dios como a uno de sus destinatarios favoritos, es útil regresar
a la iglesia, al templo, a la charla con el sacerdote o pastor.
Es el momento de aprender a no pedir
que las cosas se resuelvan de la manera que quisiéramos que resultaran, sino
pedir en su lugar que Dios nos ayude a aceptar los cambios y nos ayude a ver
las opciones.
19.- Busca las puertas abiertas.
Estamos a veces tan cegados por
nuestra propia cólera, dolor o desgano que no vemos las "nuevas
puertas" que se abren.
Todos hemos oído la frase "Cuando
una puerta se cierra, otra se nos abre". Creo que es verdad; pero sucede
que a veces no estamos dispuestos a dar vuelta al picaporte.
Es fácil pensar ""¿Qué de
bueno podría venir de esta pérdida?" y sin embargo cada día oímos
historia de gente que ha superado batallas físicas, mentales y emocionales para
alcanzar contra todas las probabilidades objetivos impensados. Lee sobre
algunos "milagros médicos" y vas a tener una buena idea de lo que
hablo. Lee la vida de Helen Keller y no vas a tener ninguna duda.
20.-Cuando tengas una buena parte del
camino ya recorrida háblales a otros sobre tu experiencia.
No minimices la pérdida, ni
menosprecies tu camino. Contar lo que aprendiste en tu experiencia es la mejor
ayuda para sanar a otros haciéndoles más fácil su propio recorrido, e increíblemente
facilita tu propio rumbo.